Autores: Ezequiel Zaidenwerg - Mirta Rosenberg

Ilustraciones de Valentina Rebasa y Miguel Balaguer

Nueva edición - PREVENTA - disponible en diciembre 2021

 

Este libro es una conversación afectuosa y confiada. Los sonetos virtuosos, enamorados (el deseo siempre insiste, siempre posible, aunque se trate de un amor contrariado), exhiben sus mejores armas, el más cuidado arsenal técnico para describir este sentimiento, la pasión. Emplean la más estrecha amistad con las palabras para que el hambre de ella (una mujer, la lengua misma) encarne en insectos o en anélidos, es decir en bichos, en una palabra, de módico y humilde tamaño. La forma cerrada del soneto, casi en todas sus variantes, se aboca a describir la emoción encerrada en cada estrofa, en el cuerpo pequeño de un animal pequeño. Los bichos, en este libro, circulan por los rumbos del deseo, volando, mordiendo o arrastrándose dentro de ese mundo cerrado.
Los comentarios, a veces afectuosos, otras veces irónicos o paródicos, incluso graciosos, abren en los sonetos puertas y ventanas, procurando ventilar, flexibilizar y sobre todo dar esperanza, iluminar las trampas que el amor tiende a los humanos para ayudarlos a entender los sinuosos caminos que su propia humanidad oculta en los mapas del deseo.

Bichos - sonetos y comentarios

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Este libro es una conversación afectuosa y confiada. Los sonetos virtuosos, enamorados (el deseo siempre insiste, siempre posible, aunque se trate de un amor contrariado), exhiben sus mejores armas, el más cuidado arsenal técnico para describir este sentimiento, la pasión. Emplean la más estrecha amistad con las palabras para que el hambre de ella (una mujer, la lengua misma) encarne en insectos o en anélidos, es decir en bichos, en una palabra, de módico y humilde tamaño. La forma cerrada del soneto, casi en todas sus variantes, se aboca a describir la emoción encerrada en cada estrofa, en el cuerpo pequeño de un animal pequeño. Los bichos, en este libro, circulan por los rumbos del deseo, volando, mordiendo o arrastrándose dentro de ese mundo cerrado.
Los comentarios, a veces afectuosos, otras veces irónicos o paródicos, incluso graciosos, abren en los sonetos puertas y ventanas, procurando ventilar, flexibilizar y sobre todo dar esperanza, iluminar las trampas que el amor tiende a los humanos para ayudarlos a entender los sinuosos caminos que su propia humanidad oculta en los mapas del deseo.